sábado, 20 de agosto de 2011

Lo intento, juro que lo intento...

Acá estoy, volviendo a intentar seguir con el blog.
Han pasado tantas cosas desde que lo comencé que no sé si tendré el ánimo necesario para contarlas pero... me reconforta seguir estando acá.
Este ha sido un año muy difícil, he perdido seres queridos y la vida me ha dado un golpe atroz entonces ya no sé si esto es un instrumento útil para algo. Se puede seguir viviendo luego de pruebas tan difíciles?
Tal vez este espacio me sirva para poner en una "voz alta" virtual cosas que se me cruzan por la cabeza pero que no me animo a decir con mi voz real: por primera vez en mi vida tengo miedo.
Miedo a todo. Hasta hace un mes viví una vida que ahora registro como privilegiada, sin tragedias. Ahora que estoy inmersa en una me surgen miles de preguntas.
¿Es por algo que hicimos mal que sucede ésto? ¿por qué a mí, por qué a nosotros?. No es acaso lo que todo el mundo se pregunta cuando pasa algo así?. En mi caso es el daño cerebral con el que nació mi primer (y hasta ahora único) nieto.
Un bebé hermoso, físicamente perfecto pero con un pronóstico terrible: probablemente tenga una discapacidad psicomotriz, dificultades para ver y oír, disfunciones corporales varias. ¿Es justo que le pase eso a un recién nacido? ¿es justo que se le arruine así la vida a una pareja joven y feliz que esperaba su maternidad/paternidad para completar su proyecto de vida?. Estoy desesperada, angustiada y enojada con el destino y siento una impotencia total para aliviar la pena de mi hija. ¿Cómo será su vida/nuestra vida, con esta tragedia a cuestas?
Cada minuto que pasa es un momento en el que se acrecienta el dolor. ¿Lo soportaremos?